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La máscara de Mark Pernice

El artista y diseñador Mark Pernice ha tenido una genial idea para promocionarse.

Basándose en un autorretrato fotográfico distorsionado, ha creado un modelo tridimensional con el que se ha fabricado una máscara, que se ha colocado para, de nuevo, autorretratarse en fotografía.

Un ejercicio de auto-caricatura corpórea estupendo.

La foto distorsionada
El modelado
El autor con su máscara
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Radiohead por Nico di Mattia

Hay cientos de videos en internet sobre speed painting, o sea, la captura del proceso de realización de una pintura digital resumida en pocos minutos. Hoy traigo este de Nico di Mattia.

Nico se confiesa absoluto fan de la banda Radiohead, y les rinde homenaje en esta caricatura conjunta.

¿Por qué funciona una caricatura?

Hacer una caricatura no es fácil. Mejor dicho, hacer una buena caricatura no es fácil.

Por otra parte, no soy de los que identifican caricatura con “dibujo satírico”: son dos cosas completamente diferentes. La caricatura es un retrato fisonómico. Lo que luego se haga con ése retrato, dignificar, ironizar o humillar a la persona, es algo añadido y ajeno al retrato en sí.

Ahora bien, ¿por qué funciona? ¿Cómo es posible que entre estos dos retratos de Jack Nicholson (una fotografía y una caricatura) nos sea más fácil reconocerlo en la caricatura?

A la izquierda, fotografía del prestigioso Martin Schoeller.A la derecha, reinterpretación del fabuloso Jota Leal.

No se trata simplemente de “caricare”, cargar, exagerar rasgos porque sí. La imagen distorsionada de un espejo de feria no es una caricatura, porque su alteración es aleatoria.

La caricatura nos permite reconocer al retratado, literalmente re-conocer. Una caricatura sólo nos inspirará algún tipo de emoción si sabemos de quién es. Y ahí está el truco. Parece ser que el mecanismo que nos permite disfrutar de estos retratos es el mismo que nos permite reconocer a alguien por la calle. Cada día nos cruzamos con decenas de personas que nos son desconocidas; en el momento en que conocemos a alguien que sabemos que volveremos a ver, nuestro cerebro toma una “fotografía esquemática” de esa persona. Así cuando volvamos a verla, podremos dirigirnos a ella. Ése esquema cerebral no es sino una caricatura.

Pensad un momento en alguien que hace tiempo que no veis y tratad de recordar su rostro. Lo más probable es que no lo recordéis exactamente como es en la realidad, sino que recordéis su peinado, el modo en que entornaba los ojos al reír, su forma de estornudar o la montura de sus gafas. El cerebro tiene un rostro básico en la memoria, al que va añadiendo singularidades que luego se convierten en “papá”, “Elena”, “la esposa del jefe”… Por eso nos choca tanto cuando alguien cambia radicalmente de imagen, ¡porque nos rompe el esquema!

Página oficial de Jota Leal